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¿Canción, huapango o son ?


¡Alto la música !

Todo el repertorio que conforma el auge que alcanzaron las músicas jarochas a finales del siglo XIX está constituido exclusivamente por “sones”. La palabra “son” –como sabemos– tenía durante la Colonia una connotación peyorativa, misma que cambió a partir de la Independencia de México ante España. Dentro del gran complejo genérico del son en México, la música huasteca ocupa un lugar particular, entre otras razones por la distinción que en ella se hace de las danzas de uso ritual que conservan una cosmovisión sincrética indígena, en contraste con la música de tipo festivo que incluye los llamados sones o también huapangos. De acuerdo con algunos investigadores como, por ejemplo, Manuel Álvarez Boada : “hablar del huapango es hablar de muchas cosas a la vez, ya sea de la música, el baile, o de la ocasión en que éstos se llevan a cabo. Huapango, en voz náhuatl, quiere decir “sobre el tablado” y hace referencia al baile que se ejecuta sobre una tarima Podría derivar su nombre del vocablo nahoa “cuahupanco”, que se compone de : “coahuitl”, leño o madero ; “ipan” en él o sobre él ; y “co”, lugar.de madera”. Cabe señalar que algunos músicos jarochos utilizan la palabra huapango para referirse a los sones, nombrándoles indistintamente como huapangos o sones jarochos, y utilizan la palabra fandango para referirse a la fiesta en que se baila zapateado sobre una tarima. Al respecto, llama la atención que no suceda lo mismo en el caso de la música huasteca. Los huastecos pueden llamar tanto “sones” como “huapangos” a sus aires musicales mestizos festivos cuyo baile siempre llaman “huapango”, en contraste con las “danzas” rituales indígenas ; pero jamás se refieren a su fiesta como fandango.

Esta foto de época es particularmente interesante ya que muestra
al arpa jarocha como era antes de la irrupción del cine. Es justamente
a partir de dicha industria que se comenzaron a componer piezas a las
que se les conoce como canción huapango o también canción jarocha.
Foto tomada del libro Perfiles del Terruño de Cayetano Rodríguez
Beltrán. Colección Rescate UV, pág. 91.

Canción huapango, canción jarocha

A partir de la llamada Época de Oro del cine mexicano (1936-1957), algunos compositores se dieron a la tarea de inventar piezas de tipo “costumbrista”, a las que se les denominó “canción huapango”, ya que se derivaban del género huasteco ; de la misma manera que se les puede llamar canciones jarochas, si se basan en este son. Cabe señalar que la postura de los músicos frente a este tipo de composiciones no podría ser más contrastada, ya que mientras por un lado, no faltan quienes –bajo un criterio supuestamente purista– descalifican estas composiciones de autor ; por otra parte, para muchos músicos, al igual que para muchos amantes del son jarocho, algunas de ellas han llegado a ser consideradas como clásicas del género. Independientemente de que puedan gustar o no, cuestión desde luego es meramente subjetiva, lo interesante es que resultan contadas las piezas compuestas desde entonces hasta la fecha, que se puedan inscribir dentro de los parámetros formales de las músicas jarochas del auge de finales del siglo XIX. Actualmente, existe una proliferación de composiciones lo cual es indudablemente bueno ; sin embargo, la gran mayoría de ellas se inscriben dentro del género de la canción jarocha o la trova y otros estilos distintos.

Recuadro del artículo :

Los parámetros genéricos que definen un son

Sabemos que a muchos músicos, particularmente entre los creadores, lo que menos les preocupa ante su obra es cómo la puedan definir o clasificar quienes se dedican a investigar sobre estos temas. Sin embargo, para efectos de análisis es muy importante establecer criterios que nos permitan comprender mejor las características formales de los distintos caminos que recorre el ser humano en su quehacer musical. En tal sentido, se entiende que las músicas jarochas, con toda la diversidad estilística de sus diferentes vertientes sub-regionales, forman parte del gran complejo genérico del son en México. Esto significa que comparten con otras expresiones cordófonas regionales (básicamente el son jalisciense, el son terracalentano de Michoacán, el son o gusto guerrerense y el son o huapango huasteco), una serie de rasgos distintivos que se relacionan tanto con su origen, como con su estructura formal. En cada caso existen particularidades regionales, que corresponden a repertorios específicos ; pero aún así, en términos generales podemos señalar los siguientes elementos básicos que conforman el género del son. Es un género coreográfico primordialmente mestizo, cuya estructura formal consta de las siguientes partes : una introducción instrumental o declaración, a la que le sigue la entonación de un verso que puede tener o no responso ; viene después un interludio instrumental cuya duración es variable, para dar puente a la entonación de otro verso, y así sucesivamente, hasta que una figura instrumental anuncia el final que los músicos suelen marcar de manera conjunta.
Esta sencilla definición del son, desde luego incompleta, sirve para darnos una idea general sobre este tipo de piezas musicales. Hay que añadir un aspecto relacionado con la lírica y el contenido de los versos que se suelen cantar en un son. Lo primero que destaca es que cada una de las coplas expresa una idea por si misma, la cual puede o no complementarse con otro verso ; como también sucede que cada uno de ellos desarrolle su propia temática. En tal sentido, cuando se canta un son no forzosamente se tienen que repetir una y otra vez las mismas coplas. Ésta es una diferencia fundamental, ya que mientras en el son –de acuerdo con la capacidad e inventiva de los versadores– existe la posibilidad de variar, cambiar o improvisar las coplas ; en el caso de la canción sucede todo lo contrario. Una canción narra una historia que mantiene una misma trama de principio a fin, de tal suerte que resulta indispensable conservar siempre el orden de los versos y no modificar ninguno, a riesgo de alterar la historia que desarrolló el autor. Mientras que la interpretación de una canción implica necesariamente reproducir un texto previamente elaborado ; el son requiere, por el contrario, de la inventiva de los músicos para que conserve su frescura y vitalidad. Hay mucho más que añadir, pero baste lo anterior para afirmar que, en su mayoría, las nuevas composiciones jarochas surgidas desde la Época del Oro del cine mexicano hasta la fecha, pertenecen al género de la canción huapango, o también al de la canción jarocha, pero no se trata de sones jarochos. Para dar un ejemplo, el Jarocho es una canción huapango de Lino Carrillo Ramírez, mientras que el de Los Enanos es un son jarocho.

¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com