¡Alto la música !
Venir en son de paz... bailar al son que le toquen... o también, ya cámbiale a tu son... expresiones populares todas ellas, que forman parte de una larga lista de usos y significados que tiene la palabra “son”. Sabemos que en México existen diversas expresiones musicales que llevan dicho mote, por ejemplo el son jalisciense, el son michoacano o terracalentano, el son guerrerense ; y por supuesto, el son huasteco y el son jarocho. Es por ello que se habla del complejo musical genérico del son mexicano, pero ¿cúal es el origen de esta palabra ?
Diccionario de Autoridades
La Real Academia Española, institución fundada en 1713, publicó su primer Diccionario de la lengua castellana o Diccionario de Autoridades, en 1726. De hecho, se trató del primero –el de la letra A– de seis volúmenes. El volumen sexto se publicó trece años después en 1739. En la página 191, del Volumen VI, de dicho libro, aparece la primera referencia académica sobre la palabra “son”. Veamos a continuación, diversos extractos facsimilares de tan valioso documento :
SON. f.m. Ruido concertado, que percibimos con el fentido del oído, efpecialmente el que fe hace con arte, ó música. Viene del Latino Sonus. CERV. QUIX. tom.2. cap. 26. Yá la Ciudad fe hunde con el fon de las campanas, que en todas las torres de las Mezquitas fuenan. SYLV. Machab. Lib. I. Oct. 58.
Al ronco fon de refonante trompa,
Manda que á Betheron el campo rompa.
Son. Por extenfión fignifica la noticia, fama, y divulgación de alguna cofa. Lat. Sonus. Fama. ERCILL. Arauc. Cant.13.Oct.16.
Hafta en canfados viejos reverdece
El ardor juvenil, y fe remueve
El flaco humor, y fangre casi helada
Con el alegre fon de la jornada.
A fon. Modo adverbial, que vale tocandofe actulamente tal, ó tal inftrumento. Lat. Hoc, vel illo fonante, vel clangente.
Bailar el fon que fe toca. Phrafe, que exprefa la intencion de conformarfe en las acciones, los negocios, ó empleos, al modo con que otros lo trataren. Lat. Adnumeros dates faitare. Datum fonum fequi.
Bailar a qualquier fon. Phrafe metafórica, que vale moverfe fácilmente de qualquier afecto, ó pafsión. Lat. Quocum que afecta commoveri.
En fon. Modo adverbial, que vale de tal modo, ú á manera de. Lat. Admodum. Specie.
No viene el fon con la caftañeta. Phrafe con que fe explica la defpropofición, y deformidad, ó inconfequencia de las acciónes. Lat. Hac máxime difcordant.
Quedarfe al fon de las buenas noches. Phrafe familiar, que vale quedar burlado en algun intento, ó fruftrada alguna pretenfión. Lat. Inani fpe decipi.
Sin ton, y sin fon. Modo adverbial, que vale fin fazón, orden, tiempo, ni concierto. Lat. Extra chorum. Abfre.
Es de gran ayuda remitirse a estas antiguas definiciones y dichos populares -algunos de los cuales todavía se siguen usando– para darnos una idea del contexto en el cual, las autoridades coloniales optaron por llamarle así al “son”. Nunca fue de su agrado aquel “ruido concertado” que hacían los indígenas, mulatos, negros y demás pobladores que se atrevían a hacer su propia música. A pesar de que la iglesia ejercía un férreo control sobre la educación y las expresiones artísticas de los naturales, es evidente que no pudo imponerse de igual manera sobre los soldados, aventureros, encomenderos y demás civiles españoles que llegaron a la Nueva España ; la gran mayoría de los cuales –dicho sea de paso– no eran ningunas piadosas “peritas en dulce”. De hecho, las autoridades novohisoanas no tuvieron más remedio que tolerar las diversas prácticas musicales profanas de los propios españoles en el Nuevo Mundo. Así, muchos de aquellos aires y bailes no religiosos, se mezclaron con otras formas y costumbres del pueblo, para dar nacimiento a las distintas músicas regionales en México ; entre ellas el tan “sonado” género que hoy nos ocupa.
Con el Son en Boca
La interesante tesis de doctorado en filosofía de la música, escrita sobre el son jarocho por el Dr. Daniel Sheehy, texto cuya traducción –mía– al español se titula precisamente Con el Son en Boca y será pronto publicada por el Instituto Veracruzano de Cultura, señala lo siguiente : “La primera información concreta respecto al son, se encuentra en los registros de la Inquisición Española. De hecho, solamente cuando provocaron suficiente escándalo como para inquietar a las autoridades, tanto civiles como religiosas, fue que se escribieron textos sobre los precursores novohispanos del son. La primer mención oficial del “son”, como género musical en Nueva España, se remonta hasta 1766, cuando las autoridades de la Inquisición condenaron un son llamado el Chuchumbé, por considerarlo de carácter inmoral y anticlerical. (Saldívar, 1934:252). A finales del siglo XVIII, también fueron proscritos otros sones muy gustados por las clases bajas. Aparentemente las autoridades no rechazaban del todo los sones en sí, pero en cambio, si objetaban algunos de sus excesos”.
“Hacia 1790, los sones o, como solía nombrárseles, “sonecitos del país” o también “sonecitos de la tierra”, se comenzaron a incluir en el Coliseo de México y en otras presentaciones teatrales ; particularmente en el caso de la tonadilla escénica, que era un drama musical breve y de corte “popular”, que se intercalaba entre piezas o producciones mayores. Después de la Independencia, muchos autores reconocieron en el son, su validez como parte de la herencia nacional mexicana. Como tal, se encuentra presente en diversas novelas y memorias de autores locales, que con orgullo exaltan las costumbres regionales. Algunas crónicas de viaje o descripciones de la vida rural en México, también mencionan al son”. Además de las fuentes novoshispanas, existen también referencias históricas de esta música, en algunos métodos de música de los siglos XVII y XVIII, en los que se menciona el término son”.
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica dependiente del Instituto Veracruzano de Cultura, cuyo propósito es ofrecer a las nuevas generaciones interesadas en nuestro son, documentación histórica sustentada, para conocer mejor sus orígenes y su desarrollo.
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
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