¡Alto la música !
A lo largo de los últimos catorce años, se ha consolidado en la región de Misantla y sus alrededores, un colectivo de versadores que –sin dedicarse en forma profesional– tiene un excelente nivel en el manejo del verso, tanto escrito como declamado e improvisado. Así, aquello que comenzó de manera informal por el simple gusto de versar en fiestas familiares o eventos sociales como una participación aislada, al impulso independiente de los propios cultores misantecos se ha decantado en una estrecha amistad entre quienes comparten el gusto por jugar con la rima, para tratar toda clase de temáticas desde una anécdota ya sea local estatal, nacional e internacional ; o también para entablar animadas controversias que sigue con interés el público de la región.
Décima y periodismo
Un elemento muy importante en el desarrollo colectivo de esta pasión por versar entre los misantecos ha sido sin duda el periodismo, tal y como nos lo comenta el profesor Israel Estrada del Ángel ; un talentoso creador, que además de cultivar el verso es también, músico, laudero, escultor, ceramista, pintor, escritor, periodista e incansable promotor de eventos culturales, cuya destacada trayectoria le ha valido el respeto y el reconocimiento de todos los versadores : “A raíz de que fui invitado a colaborar en la sección cultural de un periódico que se llama La Voz del Pueblo, tuve la idea de congregar a los versadores para que a través de la décima se expusieran de forma libre y espontánea, determinados aspectos de interés para los misantecos. Hemos podido constatar que mediante el verso, cuando se aborda alguna problemática de manera chusca, la gente se divierte ; y a su vez, las autoridades se sensibilizan ante un reclamo que es justo. Al principio se trataba de décimas que aludían a problemas estrictamente locales, pero con el tiempo el abanico se fue ampliando ; ya que por su propia dinámica los versadores entablaron controversias para tocar diversos temas, lo cual favoreció la presencia del medio impreso. Ya desde aquel entonces tenía yo la inquietud de organizar un encuentro de versadores, pero por diversos motivos no se hizo. Fui después invitado a colaborar en un periódico cultural llamado “El Pregonero”, desde donde retomé mi columna titulada “Dirimiendo la décima”, la cual ha sido una tribuna permanente para nuestros versadores, cuyas colaboraciones altruistas les han otorgado un lugar importante entre los lectores misantecos.
En el rancho de Mateo
En un cumpleaños de mi hijo Luis Eduardo tuvimos una tarde de son jarocho con versada y fandango que significó una convivencia muy agradable para todos. Ésa fue la primera vez que nos reunimos en un evento formal, organizado por nosotros mismos y la verdad es que nos animó mucho. Al poco tiempo, se llevo a cabo un convite en el rancho de Mateo Lagunes Salazar, en la congregación de Morelos ; muy cerca del sitio arqueológico totonaco El Pachir. Desde entonces se han venido suscitando diferentes reuniones en otros lugares y vamos con gusto, pero indudablemente para todos nosotros, los convites en el rancho de Mateo son especiales. Y como tú mismo pudiste constatar, porque participaste en el convite del pasado 20 de febrero del año en curso, cada vez son más –público y versadores– quienes se interesan por acercarse. Es para nosotros un motivo de satisfacción saber que somos capaces de organizarnos de manera independiente y sacar adelante eventos de calidad que nos fortalecen como amigos y desde luego también como versadores. Vamos de menos a más. Se nos suman más voces. Ya no nada más tenemos la participación de los viejos versadores misantecos que conservan una tradición de tiempo atrás, sino que además se están involucrando los hijos y hasta los nietos, con lo que se asegura el relevo generacional. Esto es muy importante, porque además nuestros convites se dan en el marco de una convivencia familiar entre chicos y grandes. Tenemos a mediano plazo varios objetivos y uno de ellos es rescatar –en lo posible– la versada de los antiguos, de los cuales a veces todavía se conservan hojas manuscritas ya incluso percudidas por el tiempo, pero que sin duda representan un valioso legado cultural de nuestra región. Por otra parte, estamos avanzando para realizar la publicación de un libro en el que además de los versadores de Misantla, también se incluyan décimas de otros compañeros de diferentes partes del Estado. Nosotros como misantecos, tenemos muy claro que vamos continuar con nuestra expresión popular, y una de las maneras es seguir haciendo estos convites. El ánimo, al igual que el verso, sigue firme hacia adelante”.
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
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