¡Alto la música !
Andrés Moreno Nájera, coordinador del grupo Cultivadores del Son, es un profesor y jaranero que lleva años abonando su tradición. Dejemos que sea él mismo quien nos cuente. En San Andrés nací yo. Desde chamaco veía la música : la tradición de los Velorios Tuxtlecos ; los jaraneros que se aglomeraban para velar ; o en las fiestas del once de diciembre, el montón de jaraneros que bajaba de los ranchos, de las comunidades ; todas las parrandas que venían con grupos muy numerosos de jaraneros... Mi abuelo tocó jarana y violín. Me gustó desde entonces la música y mucho el son. Algo se lleva en la sangre. Son cosas que difícilmente se pueden quitar ¿no ? Desde chamaco me gustó la música.
Ya un poco más tarde, como a los diecisiete años, empecé a juntarme en los velorios para aprender a tocar. Yo iba con mi jarana y tocaba. O según yo tocaba, porque la gente a veces me regañaba. Los señores se enojaban si llevaba mal el ritmo, porque sacaba a los demás. Me regañaban pues, cuando no iba llevando bien el son. Pero así, a golpes y trancazos aprendimos a tocar jarana. También en los velorios aprendimos a bailar. Digo yo que ya estaba grande a mis diecisiete, en comparación con aquellos viejos que empezaron desde niños. Pero con todo, así aprendí yo, en los velorios.

El profesor y jaranero Andrés Moreno Nájera ha sido un incansable promotor
del son en San Andrés Tuxtla, en donde ocupa un papel central la
tradición de los llamados Velorios Tuxtlecos. La foto fue
tomada durante un fandango en 1993
Las comunidades
Nosotros recurrimos mucho a las comunidades. Yo en lo particular, tengo mucho contacto con esa gente. Estoy relacionado con ellos, voy a sus casas, a sus comunidades, participo. Y fíjate, el primer paso con que nos topamos hace ya más de treinta años, cuando empezamos a ir a ver a la gente, es que nos decían : “Mira, yo no sé tocar. Yo toco como lo aprendí de mi abuelo y como me lo enseñó mi papá ; pero yo no sé tocar porque yo no soy músico”. ¡La gente de la comunidad, los viejos que tenían cuarenta años o cincuenta años de tocar el son, decían que ellos no sabían la música veracruzana ! Para ellos, quienes sabían tocar, eran los músicos comerciales. Desde hace varios años, hemos procurado darle a entender a toda esa gente, que son precisamente ellos los que están haciendo su música ; que ellos son los que saben tocar y que gracias a ellos se ha mantenido la tradición. Les hemos expresado que los demás grupos –como nosotros y todos- han ido absorbiendo esa tradición. Algunos la han deformado, o la han modernizado, pero ellos nuestros mayores, son la tradición. Y lo han entendido. Algunas comunidades se han inquietado, se han organizad, cómo a ti te ha tocado ver, por ejemplo a los de Tilapa. Ahora nos vienen a invitar a sus velorios. La gente se está dando cuenta que tiene que valorar y defender su música. Tiene que respetar su tradición ; y para defenderla y respetarla, tiene que quererla. Y sí, hemos visto que la gente se siente a gusto con lo suyo : haciendo sus velorios, sus fandangos, su música. Ese es el legado de nuestros antepasados.
Un paquete grande
Como Cultivadores del Son, tenemos un paquete grande. Falta mucho por hacer. Eso sí, esto nos mantiene a nosotros vivos, nos mantiene despiertos. Son muchas las inquietudes. Y digo que es un paquete grande, porque en esta actividad que hemos venido realizando desde hace ya algunos años en las comunidades, solamente hemos logrado alcanzar una pequeña, muy pequeña parte de tantísimas comunidades que hay en nuestra región.
Hemos hecho fandangos también en Tescaltítan. Este lugar tiene a sus alrededores a Buenos Aires Techalpan y también Buenos Aires Choteapa. Se encuentra igualmente Topacan –arribita– y más allá El Nopal. Así es cómo convocamos a toda esa gente, en el fandango. Lo mismo hemos hecho en Tilapa, donde está Huacapan, Bebedero, Apichita, La Redonda, y un poquito más alejado, Mazumiapan y Asochío. Otras comunidades similares son Tepancan ; y más arriba queda San Isidro. Como te digo, hemos buscado los lugares estratégicos. La gente se motivó, se inquietó. Empezaron a llegar a nosotros.
De los primeros en llegar fueron los de Techapan de Arriba. Y no es fácil que este tipo de gente se acerque a lugares como Casa de Cultura. Van con cierto recelo, así como con miedo o desconfianza. Finalmente hicieron contacto con Cultivadores y nos dijeron : “Estuvimos en un fandango que hicieron ustedes en Tachalpan de Abajo y nos gustó. Quisiéramos ver si podemos hacer juntos una fiesta igual en nuestra comunidad. Allí también hay músicos y queremos hacer una tarima”. Nosotros –como Cultivadores– respondimos que en la medida de nuestras posibilidades, le vamos a echar ganas juntos.
Así se nos acercan de diferentes comunidades, para decirnos que tienen músicos, bailadoras y bailadores, cantadores ; y ¡de todo pues ! Nos invitan para ayudarles a organizarse y conseguir un apoyo. La situación está difícil, nos dicen. Yo sé que recibirían con gusto una ayuda económica, siquiera para construir unas tarimas. ¡Con lo cara que está ya la madera ! Imagínate tú... Si esta gente en sus comunidades, a pesar de tantísimas dificultades, ha logrado mantener la tradición de su música, ¿cuántas aportaciones le harían al son, si tuvieran un poquito de apoyo ? Si no es con ellos, ¿dónde está la tradición del son jarocho ? Por todo eso te digo : los Cultivadores tenemos un gran paquete... Hay que entrarle.
Testimonios Jarochos
El texto anterior es parte de una entrevista que hicimos con Andrés hace tiempo ya ; la cual forma parte de un libro todavía inédito que se titula Por su propia voz. Entrevistas con músicos jarochos. Esperemos dicho libro que pronto sea publicado. Mientras tanto, cumpliendo con un propósito que ya también tiene varios ayeres, por fin tendremos el gusto de entregar al profesor Moreno Nájera, una copia de la excelente colección de dibujos del pintor xalapeño Luis Rechy(1943-1996), titulada Una décima glosada a lápiz. Los Velorios Tuxtlecos. Obra inspirada precisamente en la tradición sanandrescana. Será el próximo sábado 25 de abril del año en curso, en el marco del Tercer Encuentro de Jaraneros de la Ciudad de Córdoba, que El Instituto Veracruzano de Cultura, a través de la investigación etnomusicológica Testimonios Jarochos, hará entrega junto con los compañeros del grupo Soneros de Huilango que coordina la Mtra. Gloria Trujano Cuellar, de esta bellísima obra. La cita es a las 4 h30 pm, en el recinto Cevallos que dirige la Mtra. Bertha Bernal de Ríos.
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
andrescimas@gmail.com



