¡Alto la música !
En muchos países latinoamericanos, entre ellos Uruguay, Argentina, Chile, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y México prevalece la costumbre popular de quemar un muñeco que simboliza el año que termina. A su vez, en varios estados mexicanos incluido Veracruz, la quema del Viejo presenta distintas modalidades, como la organización de concursos en los que se premia tanto el ingenio de la caracterización del personaje, como el contenido del mensaje expresado ; o la procesión que pasea al Viejo para solicitar algún aguinaldo decembrino. Como suele suceder en este tipo de tradiciones, es difícil determinar su origen puesto que existen múltiples versiones. No faltan quienes le atribuyen un origen europeo, otros sugieren que pudo venir de Cuba, sin embargo, aunque esta tradición hubiera sido introducida por los españoles, no debemos perder de vista que en mesoamérica también se celebraba un postrer festejo anual prendiendo en llamas la figura de Xiuhtecutli, deidad prehispánica del fuego. En términos de procedencia, algo similar sucede con la tradición de la Rama que se sincretiza con la antigua tradición de los pueblos nahuatlacos llamada Panquetzaliztli o Izamiento de los Estandartes adornados con plumas de quetzal, considerada la fiesta de fin de año más importante dentro del mundo prehispánico, y se celebraba durante la décimo quinta veintena del calendario mexicano coincidiendo con el mes de diciembre. Por su estrecha relación con el ciclo agrícola anual, La Rama al igual que El Viejo, constituyen en sus diversas variantes, celebraciones fundamentales para ambas cosmogonías : la europea y la mesoamericana ; razón por la cual coinciden en ambos contextos.
La purificación de fuego
Más allá de la modalidad particular que se estile, ya sea redactando testamentos no exentos de críticas y reclamos de carácter político, o simplemente colocando un vistoso muñeco –por lo general botella en mano– a la entrada de la casa para ahuyentar los malos espíritus, el sentido profundo de esta quema es la purificación por medio del fuego. Lo que se busca es dejar atrás todas las cosas malas que sucedieron en el año que termina, con la esperanza de comenzar uno nuevo que nos signifique cosas buenas y aleje las calamidades. La catarsis de los fuegos artificiales, junto con los cohetes y los cuetes, cuyo punto culminante el 31 de diciembre es prenderle fuego a un muñeco que alcanza un singular dramatismo por estar ataviado con prendas de vestir reales, tiene como fin expresar el deseo de renovación para que el año entrante nos resulte benéfico.
La Conga del Viejo
Junto con otras expresiones consideradas inconvenientes por el Santo Oficio de la Inquisición y en consecuencia perseguidas hasta su desaparición, en Veracruz existió una serie de congas, cuyo nombre sugiere un origen africano. Eran en su mayoría manifestaciones contestatarias callejeras por la injusticia que padecían las clases bajas, cuyos bailes pélvicos escandalizaban a la mojigatería clerical, tanto como los cantos que denunciaban la doble moral de las autoridades. En el caso de la Conga del Viejo, es de suponer que logró sobrevivir a la censura inquisitorial, justamente gracias a su sentido profundo sincrético de renovación y buenos deseos para el año entrante. Por tratarse de un canto tradicional veracruzano, recibimos con gusto la invitación del Prof. Armando Aquino Hernández –Director de la Escuela Primaria Estatal Abraham Castellanos– para organizar un coro con los alumnos de 5 y 6 grados y entonar La Conga del Viejo en el Festival Navideño de la escuela, celebrado el pasado 20 de diciembre de este año. La oportunidad fue propicia para inculcar en la niñez la pertinencia de preservar los valores culturales que nos definen como veracruzanos ; y por supuesto compartir con la comunidad escolar el sincero deseo por un año nuevo gratificante para todos. Estas son algunas de las coplas que los niños cantaron con entusiasmo : “Con esta conga el dos mil diez termina y pa´ lo que disponga el once se encamina. Esta conga le encanta a los veracruzanos y por eso se canta en la Abraham Castellanos. Con este viejo ya aquí nos despedimos y si jalan parejo otro año ya la hicimos”. A nombre de la familia Barahona Correa –Nancy, Darío, Martín y Andrés– quiero compartir con todos nuestros lectores los mejores deseos para que el año de 2011 nos traiga muchas cosas que agradecerle a la vida y la buena voluntad para vivirla plenamente. Va una décima : “Con su inexorable paso, nunca el tiempo va al revés y por ello el dos mil diez casi culmina su trazo. Brindémosle un abrazo a este viejo en su partida y al nuevo la bienvenida por ser de esperanza gonce, para que este dos mil once brille cual luz encendida”.
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
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