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Hoguera o garrote vil


¡Alto la música !

Te acusaban sin decirte de qué para ver si confesabas más pecados, te ayudaban a refrescar tu memoria mediante horribles torturas, te confiscaban todos tus bienes y finalmente “por tu propio beneficio” te mataban. El Santo Oficio de la Inquisición se instaló en Nueva España en 1571 y permaneció en total 249 años hasta 1820, es decir que sesionó todavía diez más después de consumada la Independencia. Si al término de un despiadado juicio te mostrabas “arrepentido”, te podían “conceder el beneficio” de morir ahorcado a garrote vil. Pero si en cambio, frente a toda la crueldad desplegada en tu contra te mantenías firme y ejercías tu derecho a disentir, te consideraban como irremediablemente presa del demonio... Entonces para los inquisidores resultaba indispensable purificar tu alma, esa alma divina que –según ellos– no habías sabido cuidar dignamente en tu vida terrenal, y la mejor manera de purificarla era quemándote vivo. Por tu indescriptible dolor y todos los inhumanamente crueles castigos corporales infligidos, no te mortifiques... ya se los agradecerás en el cielo...
 

Tomado de : Historia del Virreinato. Vicente Riva Palacio. México a travésde los siglos. Tomo V. Editorial Cumbre. México, D.F. 1984. Pág. 191.



Juez y parte

El Santo Oficio de la Inquisición (Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium) se creó para eliminar la herejía y perseguir los delitos contra la fe en el seno de la Iglesia Católica. Partiendo de un procedimiento legal conocido como La Inquisitio, que en latín significa indagación o investigación, esta institución se constituyó en “tribunal de representación divina” con el propósito de determinar quién si y quién no cumplía con su santa doctrina. Para ello, mediante los llamados Edictos de Fe, bajo pena de excomunión obligaba a las personas “honorables” a convertirse en delatores y colaborar con sus tribunales. Así lo establece en 1184, la bula papal de Lucio III : “A las anteriores disposiciones (...)agregamos el que cualquier arzobispo u obispo, por si o por su archidiácono o por otras personas honestas e idóneas, una o dos veces al año, inspeccione las parroquias en las que se sospeche que habitan herejes ; y allí obligue a tres o más varones de buena fama, o si pareciese necesario a toda la vecindad, a que bajo juramento indiquen (...) si conocen allí herejes(...)”.

El Santo Oficio en Veracruz

En Veracruz, la Inquisición se encargó de perseguir lo que consideró como expresiones o costumbres deshonestas y depravadas, cuyo libertinaje le parecía contrario a toda moralidad y ofensivo de la “ley santa”. Entre las acusaciones que motivaron el seguimiento de procesos inquisitoriales, figura la ejecución del baile de sones por parte de los jarochos porque : “muestran en él todo el desenfreno de sus pasiones, usando de los movimientos, acciones y señas más significativos del acto carnal, hasta llegar a entrelazarse con los brazos”. (Tal y como consta en “Un sacerdote declara que hay desorden en los bailes”. AGN, serie Inquisición, Vol. 1178, exp. 1, f.4). Entre los bailes señalados se incluían el saraguandingo, el pan de jarave, el jarave gatuno, los merolicos, los chimisclanes y el temor.

¡que siga la música !

En calidad de coordinador de la investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura, deseo expresar mi sincero agradecimiento al Lic. Sergio Villasana Delfín, Director General de dicho instituto, por el importante respaldo otorgado a este acervo documental.

andrescimas@gmail.com
 

Recuadro del artículo :

 La Inquisición en Nueva España (1571-1820) tenía como máxima autoridad a un Inquisidor Mayor quien giraba instrucciones a los Tribunales de la Fe encabezados por dos Inquisidores, uno de los cuales era jurista y el otro teólogo. Se incluían además los cargos siguientes :

1- Un Procurador Fiscal encargado de elaborar las denuncias y supervisar los interrogatorios a los acusados. 

2- Los Consultores que dictaminaban sobre la responsabilidad de cada acusado.

3- Los Calificadores encargados de emitir los veredictos en casos específicos.

4- Los Secretarios que eran tres : un Escribano General que llevaba el registro de actas de cada proceso ; un Notario del Secreto que anotaba las declaraciones de testigos y acusados ; y un Notario de Secuestros que registraba las propiedades del acusado para su confiscación.

5- El Alguacil cuya función era detener a los denunciados y perseguir a los fugitivos.

6- El Nuncio que se encargaba de entregar las comunicaciones desde la ciudad principal hasta los diversos lugares de cada distrito.

7- El Alcalde que era el carcelero y veía por la alimentación de los presos.

8- El Familiar (no por consanguíneo sino por familiarizado) que fungía como informante y espía para el Santo Oficio. (Gozaba de ciertas prebendas como la de no pagar impuestos).