¡Alto la música !
Emiliano Zapata Salazar (1879-1919) fue asesinado el 10 de abril de 1919, en la antigua Hacienda de Chinameca, como resultado de una traición orquestada ignominiosamente por Venustiano Carranza ; para quien lo más importante era eliminar cualquier foco de rebeldía sin detenerse en consideraciones de tipo ético. La farsa que se montó es conocida. Los coroneles Jesús Guajardo y Pablo González fingieron una disputa a partir de la cual Guajardo “huye” hacia tierras zapatistas llevando consigo un gran acopio de armas. Guajardo le ofreció entregar personalmente ese armamento a Zapata y unírsele con sus tropas. Ambos concertaron una cita en dicha hacienda y al llegar Zapata fue acribillado a traición. Al año siguiente, Obregón hizo enjuiciar a ambos coroneles resultando exiliado González y fusilado Guajardo, en un maniobra política que pretendía “hacer justicia” por el artero asesinato.
revolucionario que siempre actuó de acuerdo con su
origen campesino humilde, proclamando consignas
como "Tierra y Libertad" y "la tierra es de quien la trabaja".
Crónicas cantadas
Desde su infancia, Zapata conoció la injusticia en los campos de Morelos, y fue un largo proceso de lucha en defensa de los oprimidos el que lo llevó a convertirse en el Caudillo del Sur, como lo nombró el pueblo que con tanta veneración le dedicó numerosos cantos, bolas y corridos. Durante la Revolución Mexicana surgieron cantores populares cuyas crónicas dan cuenta de las vicisitudes que padecieron los héroes revolucionarios, y en el caso de Emiliano Zapata, estas voces populares algunas anónimas y otras identificables se decantaron en un género distintivo que se conoce como los Corridos Zapatistas. Compañero de lucha de Zapata, quizás don Marciano Silva, otro humilde campesino morelense, sea el más pródigo y documentado de todos los cronistas de aquellos difíciles tiempos en que la confusión y la desesperanza vivían a la zozobra de un muerte siempre inesperada pero acaso sorpresivamente previsible. Sobre este soldado cantor, el historiador Carlos Barreto Mark advierte que : “Don Marciano Silva, el gran olvidado de la música popular morelense, fue el cronista-cantor zapatista : estuvo pendiente de cuanto acontecimiento y lo supo transmitir a través de sus corridos”. Por su parte, el investigador Antonio Avitia Hernández escribió lo siguiente : “En sus corridos bolas, Marciano Silva nos relata como los constitucionalistas, al no poder acabar con el movimiento zapatista, en forma directa, prepararon una complicada traición, dirigida por el general Pablo González y protagonizada por el general Jesús M. Guajardo, quien, ganándose la confianza de Zapata y valiéndose de hábiles engaños, logró separar al jefe suriano de sus tropas y lo emboscó en el casco de la hacienda, pudiendo así darle muerte. Se considera que las versiones de corridos de Silva, son las que dan una mayor cantidad de detalles sobre el suceso”. Lamentablemente, hoy en día el corrido zapatista es un género casi totalmente desaparecido, ya que las autoridades morelenses nunca se interesaron por su conservación.
Recuadro del artículo :
Historia de la muerte del gran General Emiliano Zapata
Autor : Marciano Silva (fragmento)
Cuando tuvieron nota que el general llegaba,
la banda de clarines le dio toque de honor,
la guardia presurosa al verlo presentó armas,
después se oyó la odiosa y fúnebre descarga
cayendo el invencible Zapata, ¡oh qué dolor !
Varios hombres lloraban al ver el triste fin
del hombre que luchaba por un bien nacional,
las mujeres trocaban en rabia su gemir
al ver la declarada traición de un hombre vil
que hablarle cara a cara no pudo en lance tal.
Los guachos (1) altaneros vagaban por la calles
burlándose falaces del pueblo espectador :
Hoy sí, hijos de Morelos, ya se acabó su padre
bien pueden ir a verlo e identificarlo,
Guajardo en tal combate peleando lo mató.
El año diez y nueve, el mes de abril por fecha,
murió el jefe Zapata como bien lo sabrán
del modo más aleve, en San Juan Chinameca,
a la una y media breve esa tarde siniestra
dejando una era grata así a la humanidad.
Fue Emiliano Zapata, el hombre sin segundo
que ante la plutocracia su diestra levantó ;
fue un ángel de la Patria, un redentor del mundo
que por su humilde raza duerme el sueño profundo
en los brazos de Vesta (2) por voluntad de Dios.
(1) Guachos : soldados
(2) En la mitología romana, Vesta es hija de Júpiter y símbolo de la fidelidad
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
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