¡Alto la música !
Eso es lo que son... en su virtuosismo alcanzan un nivel de destreza tal, que sus malabares, cual golpe magia, se convierten en “malabarpismos”. Destacadísimos arpistas, el colombiano Jorge Corredor igual que el venezolano Manuel Camero, nos inducen ambos a escuchar hasta con los ojos para no perder detalle de su exquisita música llanera. Incluso para quienes con pasión y deleite, hemos seguido los insospechados vericuetos que recorre el arpa criolla colombovenezolana, una y otra vez vuelven a sorprendernos la riqueza de sus melodías, el vigor de sus rítmicos contrapuntos y la fluidez de sus arpegios en cascada. Algo que hasta en broma comentamos entre arpistas es que los llaneros parecen haber extraviado la mano izquierda, porque suenan como si tuvieran dos derechas. Por increíble que parezca estos excepcionales instrumentistas Corredor y Camero, no lo son en realidad. No son excepción, su excelente nivel de desarrollo musical se inscribe dentro de un amplio colectivo generacional que está elevando su folclor popular a una maravillosa conjunción muy difícil de lograr, donde se amalgama –para mutuo beneficio– la capacidad intuitiva del creador popular con el rigor y fundamento del estudiante académico.

Afortunado maridaje
Debemos reconocerlo y además con gusto celebrarlo, en América Latina existen solamente dos países cuya música ha alcanzado tan afortunado maridaje entre lo popular y lo académico : Venezuela, que entreteje con Colombia colindancias llaneras, y Brasil que ha llevado la musicalidad del “choro” a niveles de refinamiento inusitados. Quizás, aunque en menor y arrabalera medida, Argentina alza vuelos similares con el desarrollo musical del Tango. Compositores de la talla de Ástor Piazzola y Radamés Gnatalli, o directores de orquesta fuera de serie como el sorprendentemente joven Gustavo Dudamel, son cada uno de ellos emblemáticos de la cultura musical de sus respectivos países. Transitan los tres por la música académica desde un lenguaje sólidamente enraizado en la música popular. Eso mismo logra la innovadora vena creativa de Camero, cuyas composiciones al arpa abren nuevos horizontes sonoros que resultan a la vez inequívocamente llaneros. Y por su parte, Corredor hace honor a su nombre desbocándose al galope de su bordón “cuereao”, para entrelazar figuras que nos dibujan renovados paisajes del llano. Es por eso que quienes tuvimos la dicha de disfrutar “en vivo y a todo bordón” a estos dos grandes músicos llaneros, durante la gala en homenaje a Rubén Vázquez Domínguez, Tío Rube, en el marco del 3° Encuentro de Arpa en Xalapa, quedamos muy complacidos por los dos días –8 y 9 de este mes– que duró tan estupendo evento. No podemos dejar de mencionar la importante labor del comité organizador de estos Encuentros, que encabeza con genuino entusiasmo el compa Rafael Domínguez, arpista a su vez del grupo Voces Veracruzanas. Lo hemos comentado con gusto, y por eso sin temor a equivocarme, junto con Delfino Guerrero, don Juan Filobello y sus bellas hijas Enriqueta y Francesca, Ramón Fernández y las niñas Cigarritas, David Rubio, Emmanuel Arcos, Carlos Barradas, además de nuestro homenajeado Rubén Vázquez y tantos otros amigos arpistas participantes, todos juntos le damos las gracias a Rafael Domínguez Viveros, corazón de nuestros Encuentros. A él y a todos los compañeros organizadores, los felicitamos por estos tres primeros. Vamos juntos por el cuarto y muchos más.
Recuadro del artículo
Dos excelentes arpistas llaneros visitaron Xalapa
Manuel Camero es un extraordinario músico venezolano, cuyo deslumbrante virtuosismo irradia además la calidez de un trato sencillo : “Yo formo parte de una camada de jóvenes arpistas que le está imprimiendo un sesgo evolutivo a nuestra música venezolana. Desde hace ya varios años, se ha venido modernizando nuestra arpa, pero no por ello nos alejamos de lo nuestro que es la música llanera. A grandes rasgos, se podría decir que después de aquella generación de Juan Vicente Torrealba que tantas cosas nos aportó, se han venido sucediendo distintas generaciones. En nuestro caso, como te digo, hace aproximadamente cinco años inició una nueva etapa, desde que comenzó Carlos Orozco con una ejecución que exige no solamente mayor velocidad, sino que también digitaciones más complejas. Hay algo muy importante, hoy en día el arpista llanero tiene mayores conocimientos teóricos. Es un músico de oído, claro, pero también de estudio lo cual exige –como es lógico– mayor compromiso y una constante búsqueda por la versatilidad del discurso musical. Estamos, por ejemplo, exigiéndole mucho más al manejo de los bordones y esto abre nuevas posibilidades para el instrumento. Ha sido un enorme placer sentir la respuesta y el recibimiento que hemos tenido por parte de los amigos veracruzanos. Yo en lo personal me llevo un estupendo recuerdo de nuestro encuentro. Como le digo a Rafael, el arpa jarocha tiene un estilo único y me da gusto ver que ustedes lo cultivan con amor”.
Por su parte Jorge Enrique Corredor Saraza, joven arpista colombiano comenta : “Nuestras patrias Colombia y Venezuela están unidas por una misma pasión que es la música llanera. Yo me acerqué al arpa por espíritu, por amor a la música y es para mi un gran honor representar a Colombia como arpista. La música está por encima de los factores políticos y los prejuicios raciales o de cualquier otra índole. Como arpistas llaneros, nosotros seguiremos siempre hermanados por nuestra música. Yo aprendí arpa en Bogotá con mis maestros en la escuela de música. Comencé hace ya once años a la edad de dieciocho, así que considero que todavía queda mucho tramo por andar. En ese sentido, visitas con ésta que tuvimos el gusto de hacer aquí en Xalapa con todos ustedes, son para nosotros muy enriquecedoras. México es un país hermoso. Agradezco profundamente a todas las personas que nos apoyaron para poder asistir a este 3° Encuentro de Arpistas en Xalapa”.
¡que siga la música !
Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.
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